Receta del Ajoblanco

Pocas recetas encontrarás tan fáciles, nutritivas y ricas como la del tradicional Ajoblanco, que además es perfecta para el verano por tratarse de un plato fresco, energético al estar elaborado a base de almendras y que tendrás hecho en unos 15 minutos.

Ingredientes

150 gramos de almendras crudas

1 ó 2 dientes de ajo pequeños (al gusto).

Unos 100 gramos de miga de pan del día anterior

Medio litro de agua fría

Unos 100 mililitros de aceite de oliva virgen extra.

Vinagre y sal (al gusto).

Modo de preparación del Ajoblanco

Empezamos remojando la miga de pan duro en trozos en el agua fría hasta que empape bien y se ablande.

A continuación hay que triturar la almendra cruda con el ajo, el pan con el agua incluida, y vinagre y sal al gusto. Este proceso se puede hacer con una batidora aunque la forma tradicional era majándolo. Se tritura hasta que quede bien fino. En este momento es importante probarlo para rectificar el vinagre, el ajo y la sal.

Por último la parte más delicada del proceso: con la batidora en marcha, hay que ir echando el aceite poco a poco como si se estuviera haciendo mahonesa para conseguir que emulsione bien.

El proceso tradicional es majando los ingredientes pero actualmente se hace con batidora porque es más fácil y queda más fino.

En principio ya lo tenemos, aconsejamos que, para que quede una textura muy suave, pases la mezcla por un colador.

En cuanto al modo de servirlo, por supuesto debe estar bien frío, por lo que conviene reservarlo en la nevera. La forma tradicional es echarlo en un plato hondo o cuenco, añadir encima unas gotas de aceite de oliva virgen extra y unas uvas blancas, peladas y sin semillas que consiguen un exquisito contraste en el paladar.

Historia del Ajoblanco

El ajoblanco es una sopa fría muy popular en Andalucía y Extremadura. Está considerado el origen del gazpacho y su procedencia es humilde, ya que probablemente comenzó en Al-Ándalus como una mezcla que hacía la población con los elementos que tenían más a mano como eran el pan duro, las almendras, el ajo o el aceite de oliva.

Su origen es humilde y se hacía con los ingredientes que los ciudadanos tenían más a mano como pan duro, ajo y nutritivas almendras.

Más tarde, con la llegada del tomate de América, se dio la variante que dio origen al gazpacho que todos conocemos.

El ajoblanco tiene diferentes variantes según la zona, por ejemplo, en Extremadura consideran que hay que echar un diente de ajo por persona, si bien esto puede resultar fuerte para algunos paladares.  En Almería por ejemplo le introducen un chorreoncito de limón para ayudar a que emulsione bien.

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